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Alianzas y Sociedad

De la experiencia personal al compromiso global: Reflexiones sobre el Segundo Decenio Afrodescendiente

Por: Adriana Castro
De la experiencia personal al compromiso global: Reflexiones sobre el Segundo Decenio Afrodescendiente

"Hace casi cinco meses que llegué a Madrid. En este tiempo, he sido víctima de perfilamiento racial, he sido testigo de ello y he escuchado innumerables relatos similares". Con estas palabras, nuestra cofundadora inicia una reflexión necesaria sobre las estructuras de opresión que, lejos de ser reliquias del pasado o exclusivas de ciertos regímenes, persisten como una realidad global y estructural.

El racismo no entiende de distancias geográficas. Se manifiesta en Europa, pero también en el corazón de América Latina. Adriana comparte una experiencia reciente en su país de origen, Perú: “En el ingreso de un establecimiento público, se me increpó por presuntamente portar armas de fuego, basándose únicamente en mis características físicas afrodescendientes”.

Este tipo de episodios evidencian que el racismo estructural contra la población afrodescendiente es un fenómeno global, heredero de la trata transatlántica y la esclavización, que sigue dictando quién es considerado 'sospechoso' y quién no.

Frente a esta realidad, la formación y el diálogo se vuelven herramientas de cambio. Con el respaldo de Ashanti Perú, Adriana participó en el curso 'Afrodescendientes en América Latina y el Caribe' gracias a una beca de la AECID.

Si bien el Primer Decenio dejó hitos importantes, la agenda pendiente es inmensa. El nuevo decenio debe profundizar en el reconocimiento de los legados de la esclavización, la implementación de una justicia restaurativa real y el impulso de un desarrollo afrocentrado.

Desde la Fundación Derecho & Tecnología, reafirmamos nuestro compromiso de analizar cómo estas estructuras de opresión históricas se trasladan hoy al mundo digital a través de algoritmos y sesgos tecnológicos. Creemos firmemente que para diseñar tecnología que proteja derechos, primero debemos reconocer las deudas históricas de nuestras sociedades.